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Cualquiera puede innovar
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Mapa de Startups de España creado por Javier Megías.

En sus primeras 24 horas de vida ya cuenta con 332 startups, 23 aceleradoras, 21 incubadoras, 27 coworkings, 63 inversores, 30 proveedores, 22 comunidades y 9 eventos.

thinkingnonsense.com

Una buena estrategia marca la diferencia, pero las tareas del día a día consumen mucho tiempo y energía. No es fácil encontrar tiempo “de calidad”. Me refiero a ese estado mental en el que te encuentras creativo, concentrado, fresco (los programadores llamamos “la zona” a esto) para pensar en cómo orientar tu actividad para obtener un resultado óptimo y alcanzar tus objetivos.

La estrategia, en abstracto, es difícil de manejar. Ayuda usar herramientas que conviertan pensamientos e ideas en objetivos concretos. Algún tipo de “pegamento” que une las piezas del puzzle y nos permite observar el conjunto.

Os cuento 5 ideas que suelo aplicar cuando necesito estrategia: 

Idea #1: hazte un lienzo

El método del lienzo de generación de modelos de negocio me ayuda a plantear o revisar un proyecto empresarial o proyecto (propio o de terceros) de forma sencilla, intuitiva y rápida. De un solo vistazo, en una hoja de papel, puedes determinar lo más importante, el ‘core’ de tu negocio.

Descarga e imprime el lienzo, anota directamente sobre el papel o pegando notas adhesivas, y empieza a hacerte preguntas difíciles:

  • ¿Has encontrado algo que realmente te aporte un valor especial y único, algo que puedas decir sólo tú sobre tí mismo o sobre tu empresa? (a esto lo llaman propuesta de valor).
  • ¿Hay algo o alguien que necesites tanto, que si te fallara, fastidiaría todo el negocio?.
  • ¿El modelo de ingresos que he escogido es realmente viable?
  • ¿Y los gastos fijos, me permitirán llegar al punto de equilibrio a tiempo?

Seguro que responder a estas preguntas (y otras muchas), analizando las relaciones entre todas las partes arroja información muy interesante. Simplemente recomendable.

Idea #2: ahora hazte otro más (a futuro)

En el caso de emprender, el lienzo es siempre a futuro, pero para quienes ya han comenzado su actividad, lo mejor es confeccionar un lienzo que describa la realidad actual y a partir de éste trabajar en otros lienzos a futuro.

En este caso hay al menos dos posibilidades:

  • Estrategia proactiva: es decir, hacer lienzos para valorar diferentes alternativas (abrir un nuevo mercado, una nueva línea de negocio, cambiar  procesos, vender de otra forma, etc.) y así escoger la que más nos interese.
  • Estrategia reactiva: en este caso se hacen lienzos bajo supuestos externos concretos, del tipo ¿qué ocurriría si entra un competidor directo en el mercado? ó ¿cómo reaccionaremos si un nuevo producto deja el nuestro obsoleto?.

Idea #3: conoce mejor a tus clientes (como personas)

Nuestra visión de nuestra empresa o proyecto está siempre sesgada. Le tenemos cariño, la conocemos bien, y la tenemos asumida. Casi llegamos a darla por sabida cuando hablamos con otros. Este hecho, sumado a nuestras propias capacidades de comunicación, dotes comerciales, personalidad de quien tenemos enfrente, etc. hacen que el mensaje llegue a su destino alterado. Y lo peor es que a veces ni siquiera nos damos cuenta.

Solamente hay una forma de comprobarlo: preguntarle al cliente. Una herramienta que nos ayuda a obtener esta valiosa información es el mapa de empatía, que nos ayuda a comprender qué ve, oye, piensa, siente, dice y hace nuestro cliente. Fundamental para mantener los pies en el suelo.

Idea #4: hazlo sencillo y rápido… luego lo mejoras 

Una de los libros de gestión que más ha impactado el mundo de los emprendedores y las startups recientemente ha sido “El método Lean Startup” de Eric Ries. En pocas palabras viene a decir “Equivócate, y hazlo rápido” (y barato añaden algunos). Se trata de ser suficientemente humilde para asumir que todas las hipótesis que hemos hecho sobre nuestra empresa, nuestros productos/servicios, nuestros clientes, etc. son básicamente erróneas.

A partir de ahí se trata de adoptar una forma de trabajar basada en esa afirmación (que no deja de ser otra hipótesis): crear un producto mínimo viable, salir a venderlo, y lo más importante, pivotar el modelo inicial hasta encontrar el negocio de verdad (no el que nosotros imaginamos que sería). Simple, pero potente.

Idea #5: afila la sierra (como diría Stephen R. Covey)

Afilar la sierra significa encontrar la forma de convertir en hábito las ideas anteriores, para evitar la “fiebre estratégica” (te da la fiebre, te dedicas a ello hasta la extenuación… y pasados un par de meses ni te acuerdas ya de lo que planteaste). Ya sabéis que un hábito es como una gota de agua que cae sin cesar. Es capaz de perforar la roca (para bien o para mal).

Adoptar una estrategia y no revisarla es parecida a montarnos en un barco que apunta a una dirección concreta sin rectificar el rumbo en ningún momento, ignorando las corrientes, vientos, avisos de tormenta, presencia de otras embarcaciones, etc. Es mejor estar atentos a lo que ocurre.

No se trata de tener previsto qué hacer si un meteorito impacta sobre la cubierta del barco, pero a lo mejor deberíamos tener previsto algo si se rasga una de las velas, e incluso revisarlas cada cierto tiempo, ¿no?.

Disclaimer

Estas ideas son válidas y útiles para mí y para otras personas de mi entorno, pero no tienen porque funcionar siempre ni a todo el mundo.

¿Qué ideas son las que funcionan en tu caso?

Modificar el ADN competitivo de una empresa es un proceso complejo pero posible, intenso pero gratificante, desafiante pero que nos posiciona, nos diferencia y nos hace mejores. 

Ya dije en un post anterior que, en mi opinión, cualquiera puede innovar. Pequeños cambios en nuestros productos, servicios, procesos o gestión pueden producir mejoras que, acumuladas, nos ayudan a competir en mejores condiciones:  

  • Si una pequeña panadería de barrio consigue un nuevo proveedor que le surte de un producto atractivo que su competencia no conoce ni comercializa, ha encontrado una ventaja competitiva a través de la innovación en producto.
  • Si esa misma panadería contrata a una persona para ofrecer a sus clientes la posibilidad de llevar el pedido a casa (incluso de forma gratuita a partir de un cierto importe de compra), estaremos innovando en el servicio que prestamos, y eso puede traernos algunos clientes nuevos o ayudarnos a fidelizar los existentes.
  • Si nuestra panadería adquiere una envasadora al vacío y ofrece su producto de esta forma, para prolongar su duración, esta innovación en proceso/producto probablemente sería bien acogida por los clientes. También innova en proceso si adquiere un equipo informático con lector de código de barras y etiqueta los productos para automatizar el control de ventas y agilizar el proceso de compra.
  • Si además utiliza un software específico para mejorar la gestión de su empresa y comprobar qué productos se venden más y cuáles debería promocionar, innova en su gestión.

Hay muchas más opciones, pero todos son ejemplos sencillos de pequeñas mejoras que se traducen en una posición más fuerte respecto a nuestro entorno (y más importante, respecto a nuestro ‘yo’ anterior), pero… ¿Qué hay detrás de la innovación cotidiana? ¿Qué factores desencadenan el proceso de innovación?

Cuando iniciamos un proceso de innovación, a menudo la chispa que inicia este ‘fuego’ es fortuita. Fruto de la casualidad: algo que hemos visto en nuestra última escapada de vacaciones, una idea que se nos ocurre mientras paseamos, una noticia en un periódico, etc. Sin embargo, esta forma de innovar no deja de ser ‘amateur’. ¿Qué pasaría si pudieramos controlar esto? Estaríamos ante una empresa con una gestión de la innovación estructurada, es decir, que no está a la espera de estímulos externos, sino que provoca cambios innovadores deliberadamente.  

Esta empresa genera proyectos de innovación y los desarrolla. Controla el proceso, está en constante evolución, es difícil de copiar, pero… puestos a innovar, ¿cómo lo hago? Veamos algunas opciones:

  • Me hago una lista con las cosas que quiero mejorar y las voy tratando una a una.
  • Hago un ‘brainstorming’ conmigo mismo o con mis socios para ver qué podemos mejorar, y luego un informe maravilloso para ir trabajando en él.
  • Me pongo a buscar en Google para ver qué está haciendo la competencia y escojo lo que más me guste.

Hay más opciones, pero de nuevo estamos ante métodos para aficionados. Simplemente porque existen herramientas que nos permiten analizar y detectar qué aspectos son los que más impacto (mejora) pueden causar en nuestro negocio. Estamos hablando de meta-innovación, es decir, innovar en el propio proceso de innovación. No se trata de qué innovamos, sino cómo gestionamos el proceso. Ser también mejores que nuestra competencia en la tarea de innovar.

Si conseguimos implantar herramientas y técnicas que ayuden a ‘profesionalizar’ nuestro proceso innovador, entonces podremos decir que estaremos modificando el ADN competitivo de nuestra empresa. Es cuestión de técnicas, pero sobre todo de hábitos. Menciono dos herramientas que trataré más adelante en el blog:

  • El método del lienzo para la generación de modelos de negocio: Se trata de una herramienta de prototipado rápido de negocios incluida en el libro “Generación de modelos de negocio” de Alex Osterwalder con el que se nos invita a preguntarnos cosas como: ¿Qué ofrecemos a nuestro clientes? ¿Quiénes son? ¿Cómo nos relacionamos con ellos? ¿Cómo nos conocen y cómo les hacemos llegar ese valor? ¿Qué necesitamos para entregarlo? ¿Quién nos puede ayudar a hacerlo? Y sobre todo… ¿Por qué están pagando tus clientes (si lo hacen)? Muchas empresas, ya sean multinacionales o pequeñas startups usan esta herramienta a diario, mantienen su modelo de negocio colgado en la pared de la sala de reuniones para tenerlo presente, jugar con él, plantear cómo afectarían a su empresa posibles cambios en el entorno, escenarios futuros fruto de proyectos de innovación por desarrollar, etc. Han interiorizado una nueva forma de innovar, estructurada, ágil, compartida. Su ADN ha cambiado. Son más competitivos.
  • El método Lean Startup: El lema en este caso es “equivócate, y hazlo rápido” (algunos añaden “y barato”). Se hizo popular de la mano del libro “El método Lean Startup” de Eric Ries. Define una startup como una organización temporal cuya misión es encontrar un “negocio”. Su objetivo será crear un MVP (Producto Mínimo Viable) y contrastarlo con clientes antes de avanzar en el desarrollo. Si gusta, persistir, y si no pivotar (reformular la hipótesis de partida hasta dar con ‘la tecla’). Es un método inicialmente diseñado para startups tecnológicas, pero que es perfectamente aplicable en muchos otros casos. Y de nuevo estamos ante un cambio en el ADN competitivo de la empresa, porque implantamos en nuestra organización una nueva forma de afrontar el cambio, estructurada, ágil y sistemática.

Ambas son herramientas muy interesantes que merecen más atención, aunque resulta fácil encontrar información al respecto.

¿Innovar o no innovar? Esa no es la cuestión. ¡La cuestión es cómo!

El otro día estaba cenando en casa cuando mi hijo pequeño, al que le encanta el broccoli, me dice: “Papá, me gustan los broccoli porque son como árboles pequeñitos”. Una frase de lo más inocente, pero yo estaba pensando en ese momento en creación de empresas y al mezclar ambos conceptos (cosas del pensamiento lateral) se me ocurrió que podría relacionar ambas cosas en un post.

Cuando hablamos de creación de empresas, los emprendedores normalmente desarrollan sus proyectos a partir de la nada: sin mucha experiencia empresarial, sin recursos económicos, etc. Es un ambiente hostíl, parecido al que encuentra una semilla. De alguna forma asociamos el comienzo de una empresa a una semilla que germina, y también se podría extrapolar las condiciones para su buen desarrollo en el mundo empresarial:

  • El suelo, que debe ser rico en nutrientes y equilibrado sería el tejido económico de su entorno.
  • El agua, que hace posible la vida, serían los recursos financieros.
  • El sol, que sirve como referencia en el cielo y es fuente de energía, podría ser  la misión, visión y valores del proyecto, el compromiso del equipo, su pasión por el proyecto.
  • El aire, también fundamental para cualquier ser vivo podríamos relacionarlo con aspectos fiscales, administrativos y burocráticos, por aquello de que pueden llegar a “asfixiar” un proyecto.

Otro día podemos ver, si queréis, cada uno de estos factores en detalle, porque seguro que podemos encontrar ideas interesantes para analizar la situación actual. 

La pregunta es: si normalmente asociamos la creación de empresas a la germinación de una semilla, ¿qué traducción tendrían en el mundo de las empresas otras formas de reproducción vegetal?.

Aunque mis únicos conocimientos de reproducción vegetal datan de mi época escolar (de eso hace ya un tiempo), mirando en mi bola de cristal (Google) y sin ánimo de ser académico, encontré estas otras formas:

  • Por estaca: la estaca es una rama pequeña con unos nudos y yemas, después que se separa de la planta y se siembra en la tierra, inmediatamente, le salen unas raíces que se desarrollan rápidamente y se convierten en una nueva planta. Esta reproducción se da en la yuca, el rosal y la caña de azúcar.

Sería como si una división o línea de negocio de la empresa matriz con potencial de ‘enraizar rápidamente’ (comercializar a corto plazo sus propios productos y servicios) iniciara su camino de manera autónoma, manteniendo unos principios, valores, estilos de trabajo, etc. similares a los de la empresa matriz (el mismo tipo de planta).

  • Por acodo: consiste en doblar una rama de una planta, enterrarla y cuando tenga raíces, separarla de la planta madre. La acodadura se diferencia de la estaca, en que la formación de las raíces ocurre antes y no después de la separación. Como ejemplo esta la mora.

Si las condiciones específicas no permiten una autonomía tan rápida, en este caso el acodo se asemejaría a una empresa que sigue prestando recursos a esa división o línea de negocio hasta que pueda ‘enraizar’ (introducirse en el mercado), y entonces la libera para que funcione de forma autónoma.

  • Por injerto: consiste en introducir un fragmento de tallo a otra planta, ambas de la misma especie o género, pero generalmente de una variedad diferente. Esto es posible debido a que las plantas pueden soldarse cuando están en íntimo contacto.

En este caso la empresa matriz prestaría apoyo a una startup o empresa de cierto potencial, cuya actividad sea cercana o complementaria a la propia, para ofrecerle sus recursos y ayudarla a crecer para obtener una variedad de fruta (productos, servicios) diferente.

Por mencionar otras casos interesantes, podríamos citar aquellas plantas que nacen en laboratorio y no crecen en el suelo real, sino en sustratos líquidos especialmente abonados en base a productos químicos (algunas spin-offs universitarias) o pequeños brotes que nacen al pie de árboles más grandes, y que a veces se desarrollan (intraemprendedores) pero otras son podados como simples varetas o mala hierba (de nuevo intraemprendedores).

También podemos aplicar a empresas la técnica del bonsai, es decir, empresarios o gestores que mantienen sus empresas pequeñas pero muy cuidadas y controladas, con aspecto de empresas más grandes.

En cualquier caso, me gustaría lanzar un mensaje positivo para el futuro: abramos nuestras empresas a nuevas técnicas de ‘jardinería’ porque al fin y al cabo se trata precisamente de esto, de tener un bonito jardín del que todos podamos disfrutar. 

¿Alguna técnica más que queráis compartir?

Este post está dedicado, como prometí, a @AdrianTroncosoR y @laugmg por su apoyo a este blog. No soy @CarlosBravo (si dieran el Iron Man de los bloggers españoles se lo llevaba este año fijo) y necesito mucho ánimo para habituarme y parecer un blogger decente. ¡Gracias a los dos!

Digan lo que digan, cualquiera puede innovar.

El otro día estaba releyendo el libro “¿Quién se ha llevado mi queso?”, en el que aparecen ratones… y de unos ratones a otro, acabe llegando hasta nuestro amigo Remy, el protagonista de la película de Disney “Ratatouille”. Que un ratón aprenda a cocinar no es corriente, pero el lema del chef August Gusteau era muy claro:

“Cualquiera puede cocinar”.

Igual que pasaba en la película con el mundo de la cocina, la innovación a veces puede parecernos un mundo cerrado y caro, exclusivo de grandes empresas, y repleto de batas blancas y tubos de ensayo, pero no debería ser así.

Definir INNOVACIÓN será una osadía que no cometeré, y además pienso que es un ‘palabro’ de moda del que se abusa sin miramientos. Si diré que:

“Todos podemos realizar alguna mejora, en algún sentido, que sea beneficiosa para nuestra actividad, producto, servicio o marca. Para mí eso también es innovar”.

Tampoco pondré ejemplos concretos, porque la misma cosa puede ser innovadora para unos pero no para otros: si soy un electricista freelance y me hago unas tarjetas de visita en MOO probablemente habré innovado bastante (y no solo respecto a las que tengo ahora, sino con respecto a mi competencia); si soy diseñador no tanto. 

Lo cierto es que la innovación nos permite competir, encontrar nuevas formas de negocio, ser mejores, acercarnos a nuestros clientes (a nuestra comunidad) y entre otras cosas, avanzar.

No hacen falta grandes presupuestos, sofisticados medios técnicos ni elaborados estudios. Para el 99% de las empresas de este país (las PYMES), basta con pararse a pensar, escoger aquello que nos puede hacer un poquito mejores, y dedicar a ello un mínimo esfuerzo. Luego volver a empezar.

Tenemos que dejar de pensar en la innovación como algo complicado y al alcance de unos pocos; dejar de culpar a los gobiernos, los bancos, los mercados y a la ‘cosa’ (aunque tengan la culpa, no podemos hacer gran cosa); dejar de infligirnos ‘autoprofecías’ que nos ponen piedras en el camino… hagamos un pequeño cambio cada día, sin más, simplemente porque: 

Cualquiera puede innovar…

¿O no?

Esta pequeña historia me la contó @AdrianTroncosoR (buen amigo y autor del blog laventadesdelastrincheras.com) hace un tiempo, y en más de una ocasión la he empleado en charlas y debates para transmitir mediante ‘storytelling’ (es decir, a través de una historia) que las autoprofecías que manejamos son en parte responsables, y por tanto nosotros mismos, de situaciones no deseadas. Me sirve para enviar un mensaje potente: “¿Cuál es el mejor momento para innovar?”.

Vamos a ello,

En la cuneta de una carretera secundaria cualquiera, un hombre había puesto un ‘tenderete’ en el que vendía las naranjas que recogía de su huerto (o del de otros, vaya usted a saber…). Todos hemos visto alguna vez uno de estos puestos a pie de carretera.

No son nada sofisticados, la inversión es mínima, pero esta actividad les reporta algunos ingresos.

Después de años de duro trabajo bajo el sol y la lluvia, consigue ahorrar suficiente para pagar a su hijo estudios universitarios y así ofrecerle lo que cualquier padre querría para su vástago: un futuro mejor. El chaval se decanta por la economía.

El vendedor de naranjas recibe eventualmente información de sus clientes acerca de la construcción de una nueva autovía, por donde pronto circularán muchos vehículos, y que además mermará el tráfico en las vías secundarias de la zona. Es natural, es el progreso.

Otros clientes le dan de vez en cuando consejos acerca de su negocio: que si estaría bien que vendiera tomates, que son muy buenos en la zona; que si por qué no vende zumo de naranja también, y así facilita la vida a los clientes, etc.

Un buen día, con todas estas ideas rondando en su cabeza, le pregunta a su hijo (ya licenciado):

- ¿Crees que debería dar un cambio al negocio e invertir lo poco que me queda en construir un nuevo puesto más amplio, bonito y surtido en la autovía que pronto entrará en funcionamiento?

Su hijo le contesta:

- Padre, tal y como está la ‘cosa’ es bastante arriesgado lo que planteas. Yo de tí esperaría a ver como se desarrolla todo y si la situación mejora, con más recursos, ya habrá tiempo de ponerse al día. Ten en cuenta que cada vez se vende menos.

Y así, el vendedor de naranjas finalmente desechó esas ideas por inciertas y arriesgadas. Al fin y al cabo era más fácil seguir la rutina diaria y esperar tiempos mejores. Todo pasa, todo queda.

Y el tiempo pasó, y cada vez más coches pasaban por la autovía, y cada vez menos por la carretera donde nuestro protagonista tenía su ‘pan’…

Con el negocio a la baja y cada vez más desmotivado, el padre habló de nuevo con su hijo, para agradecerle su consejo:

- Gracias hijo mío. Tenías razón… cada vez se vende menos.

Yo no haré comentarios. Os lo dejo a vosotros. :)

www.marketingdirecto.com

Creo que como todo, utilizar Facebook para pequeños negocios significa tener una estrategia de contenido ya definida. El 1er paso para un negocio es montar una Fan page (una página de fans), porque éste es el tipo de página que recomienda Facebook para  negocios.

Entonces, por un lado vas a tener tu perfil para la gestión privada de tus contactos, pero para todo lo que es tu negocio, el paso correcto es montar una Fan page. Hacerlo es muy fácil: puedes visitar  directamente  en Facebook Pages y ahí puedes dar de alta una Fan page.

Tendrás que diseñar dos  imágenes, primero la que aparece en la columna de la izquierda de tu muro. Esta imagen debe tener un ancho máximo de 180 pixeles, puede tener la altura que quieras.

Mi recomendación es que pongas una foto tuya y expliques cómo contactar contigo en tu blog o en otros sitios donde puedas estar presente.

Una landing page como puerta de entrada, para la primera interacción

Cuando la gente llega un muro en el que hay muchos comentarios, muchos contenidos, se encuentra un poco perdida y no sabe muy bien qué tiene que hacer.

Entonces, en vez de hacer llegar directamente al muro las vistas nuevas – la gente que aún no es fan tuya – también  puedes crear  una Landing page y marcarla como página por defecto…

(pulsa el título del post para acceder al artículo completo en ingresosalcuadrado.com)

Un tapas cualquiera en Sevilla

Este viernes 21 de Octubre, a partir de ahora fiesta de guardar para la Sevilla 2.0, espero tener la oportunidad de disfrutar de algo más que Social Media.

Me explico:

Espero disfrutar viendo como se materializa, en forma de evento, el espíritu que compartimos. Ese que envuelve desde hace meses cada evento 2.0 en esta ciudad: Iniciadores, Mondays, Tapas & Tweets, First Tuesday, etc. El mismo que hace que cada momento merezca la pena en compañía de esta gente.

Espero disfrutar sabiendo juntas por un día a muchas de las mentes más brillantes y de los corazones más fuertes que la Sevilla emprendedora nos ofrece. Titanes a los que admiro porque cada día demuestran que la pasión y el talento son los activos más valiosos en cualquier empresa.

Espero disfrutar de esa invitación a compartir y participar, a conocerse y conocer, a abrirse al futuro y mostrar su esencia que los expertos locales del medio social en Internet han hecho a las empresas sevillanas de la cultura, el turismo, etc. Una invitación a regalarse mutuamente conocimientos, experiencias, penas, alegrías e ilusiones.

También espero disfrutar cada minuto, de cada rincón, en el Monasterio de San Clemente. Un lugar que atesora mucha historia, mucha Sevilla, mucha Cultura… personas y personajes en su momento muy ajenos al trasiego de tecnología que inundará cada estancia el viernes. Espero poder contemplar esa rara magia insuperable que surge de mezclar en secreta alquimia un pasado orgulloso, un presente sólido y un futuro por conquistar.

En definitiva, disfrutaré sintiéndome arte y parte de esta sincera ofrenda que un grupo de valientes entregan con esfuerzo y mucha dedicación, bien arropados por todos aquellos que caímos en brazos de esta idea desde el principio.

Simplemente para dar fe de que #SevillaSeMueve.

Recientemente Ready4Ventures realizó el informe Termómetro de la inversión en Startup 2011 (PDF) Para todos los que estáis de alguna forma involucrados en la puesta en marcha de una startup puede ser interesante leer el informe y sus conclusiones. El informe cuenta con una serie de gráficos que representan la relevancia que tienen distintos aspectos de una encuesta realizada a emprendedores e inversores.

Un documento que puede resultar de utilidad de cara a preparar planes de empresa ya que normalmente en España es muy difícil acceder a datos relativos al sector de las startups. En este sentido Ready4Ventures busca posicionarse también como referente en el sector de cara a atraer más usuarios a su plataforma online que facilita el contacto entre personas que están buscando financiación para su empresa y los inversores con interés en apoyar nuevas empresas.

Loogic.com - Javier Martín

Los 7 pecados del emprendedorSinceramente creo que los emprendedores, y la creación de nuevas empresas con propuestas de valor arriesgadas, innovadoras y de calidad son la única alternativa real para conseguir el tan cacareado cambio de modelo.

Sin embargo, me da la impresión que sustantivar la palabra “emprendedor” ha hecho mucho daño. Los auténticos emprendedores, los que han levantado…


…las grandes, pequeñas y medianas empresas nunca se refirieron a sí mismos diciendo: “soy emprendedor”… sino más bien se consideraban luchadores que crearon empresas… dicho de otra forma, emprender es un estado, no un trabajo (a excepción de unos pocos emprendedores “en serie”, cuyo foco es precisamente la creación… pero son realmente pocos).

(pulsa en el título del post para acceder al contenido completo en el blog de @jmegias)

Cuando te refieres a creación de empresa, enseguida te aparecen las estadísticas de cierre de empresas de nuevas creación. 4 de 5 no sobreviven 3 años, solo 5% superan la barrera de los 5 años.

La pregunta ¿Cómo evitar el fracaso empresarial? acaba asumiendo mucho peso, más aun en un país donde la cultura empresarial no tiene buena fama, y dónde el derecho al error no se premia como debería.

La verdad es que para mi la pregunta está mal planteada. Si sientes la necesidad de emprender, no lo dudes, hazlo. Como seres humanos, no estamos preparados en la vida para renunciar a nuestros sueños. Es tan sencillo como decidir no conformarse a una rutina cómoda y aburrida, o bajar los brazos frente a las adversidades que cruzan tu camino (sé que en estos momentos hay muchas, para muchos de mis lectores).

El único motor para emprender que conozco es que algún día vas a palmarla. Y cuando toque el momento, mejor para ti que estés más o menos contento de como habrás vivido, por que en la vida real, no te dan vidas extras como en los vídeos juegos.

(pulsa en el título para acceder al artículo completo en ingresosalcuadrado.com)

Questions

Necesitamos desesperadamente más start-ups. Los pequeños negocios son el motor del crecimiento económico, la innovación y el empleo. Necesitamos más actividad emprendedora y eso implica más personas tomando la peligrosa, difícil y atrevida decisión de montar su propio negocio. ¿Cómo comenzarás tu propio negocio? Obviamente necesitas una buena idea. Una vez la tengas, te recomiendo que te hagas estas preguntas a ti mismo/a:


1.- ¿Soy bueno/a en esto? ¿Tengo las habilidades, el talento y la experiencia que me ayudarán a tener éxito en esta aventura? Haz una lista de tus fortalezas y debilidades. ¿Explota este proyecto de tus fortalezas?¿Cómo puedo compensar mis debilidades?

2.- ¿Necesita la gente lo que ofrezco realmente? ¿Quíen lo comprará y por qué lo necesita? Si no hay demanda el negocio fracasará.

3.- ¿Puedo ganar dinero haciendo esto? Una vez que el negocio esté en funcionamiento, dará buenos beneficios? Si no, ¿por qué molestarse?

4.- ¿Tengo un plan de negocio? Las cosas no irán conforme a lo planeado, pero el hecho de tenerlo ayuda bastante. Necesitarás uno que suene bien si quieres pedir un crédito o conseguir inversión.

5.- ¿Tengo los recursos financieros para despegar? Los nuevos negocios generalmente tardan más tiempo y más dinero de lo previsto inicialmente. ¿Serás capaz de montar tu negocio y cubrir tus necesidades básicas hasta que empieces a generar beneficios?

6.- ¿Tengo el apoyo de mi familia? Es importante compartir tus planes con tu gente más cercana y obtener su apoyo. Será necesario en los primeros meses de dificultades.

7.- ¿Qué es lo que diferencia a tu negocio del resto? ¿Es similar a otros o tengo algo distinto que ofrecer? ¿Por qué nos elegirían los clientes a nosotros en vez de a la competencia? Es más importante ser distinto que ser mejor.

8.- ¿Cuál es mi estrategia de marketing y ventas? ¿Cuál es mi mercado objetivo y cómo voy a llegar a él? ¿Es posible testar la propuesta de venta con algunos clientes antes de salir al mercado?

9.- ¿Tengo socios o amigos que puedan ayudarme a compensar mis debilidades o falta de experiencia? Los mejores proyectos se basan en sociedades con cierto equilibrio de fuerzas. Si no tienes socios, ¿tienes una red de contactos que puedan ofrecerte consejo y apoyo?

10.- ¿Hay un plan B? Si las cosas no funcionan como esperabas, ¿existe una estrategia que me permita amortiguar la caída? ¿Soy suficientemente flexible para adaptarme y lidiar con las visicitudes de una start-up?

Necesitas contestar afirmativamente a la mayoría de (si no a todas) las preguntas. Incluso así, será necesaria una gran determinación por tu parte, y trabajar muy duro para convertir tu proyecto en un éxito. Siento decir que la mayoría de las nuevas start-ups fracasan. Sin embargo, para aquellos que triunfen hay grandes recompensas personales y económicas. Pero ante todo, el fundador podrá saborear el logro de haber creado algo de verdadero valor para la sociedad. ¡Buena suerte con tu start-up!

Tradución libre de @alvaropareja sobre el texto ‘10 Questions to Ask Yourself Before You Start Your Own Business’ de Paul Sloane en Blogging Innovation.

Sin duda que uno de los aspectos más importantes y sobre los que hay que trabajar más con los emprendedores es el relacionado con la comunicación de sus ideas y proyectos. La comunicación es clave no sólo en situaciones de búsqueda de financiación sino también en otras muchas relacionadas con el proyecto empresarial. Así, por ejemplo, los procesos de venta de servicios cada día más complejos, la realización de road shows, la presencia en eventos de networking, etc,.. son situaciones en las que la comunicación se convierte en un factor clave del éxito.

Os dejamos este vídeo que ya se ha convertido en una clásico de claves o tips en el campo de la comunicación en público para los emprendedores…

via @yoemprendo

Emprendedores hay de todos los tipos, edades y colores, pero todo sector o gremio acaba teniendo un perfil medio que responde a una serie de características e inquietudes. A día de hoy podemos hacer una pequeña radiografía de los emprendedores actuales en España gracias al Observatorio de Clima Emprendedor, que fue presentado ayer por los fundadores de Iniciador y la SAGE. Los datos revelan que el momento actual resulta idóneo para montar un nuevo negocio en España. Así lo estima un 53,7% de los emprendedores que han participado en el estudio, que valoran las nuevas oportunidades de negocio que surgen y las nuevas necesidades de mercado por cubrir. Del presente estudio destaca especialmente el perfil joven que tiene el emprendedor español. Una mayoría de ellos son veinteañeros (53,4%), seguidos de un 35,6% de treintañeros. En total suman un abrumador 89% de jóvenes por debajo de los cuarenta años que han decidido apostar por la creación de sus propios negocios…

via @castillejocv

Una dimensión que puede influir (a veces notablemente) el posible éxito de un negocio es el momento que escogemos para arrancar el proyecto y comenzar nuestra actividad. Arrancar demasiado pronto puede llevarnos a un fracaso al no poder hacer frente adecuadamente a las dificultades que se nos presenten, y no aprovechar el momento justo puede hacer que otros ya estén en el lugar competitivo que pretendíamos ocupar.

¿Qué factores influyen a la hora de escoger el momento adecuado de arrancar nuestro negocio? Yo los he dividido en aspectos fiscales, de entorno y de negocio:…