Diciembre 2012
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Agosto 2012
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Una buena estrategia marca la diferencia, pero las tareas del día a día consumen mucho tiempo y energía. No es fácil encontrar tiempo “de calidad”. Me refiero a ese estado mental en el que te encuentras creativo, concentrado, fresco (los programadores llamamos “la zona” a esto) para pensar en cómo orientar tu actividad para obtener un resultado óptimo y alcanzar tus objetivos.
La estrategia, en abstracto, es difícil de manejar. Ayuda usar herramientas que conviertan pensamientos e ideas en objetivos concretos. Algún tipo de “pegamento” que une las piezas del puzzle y nos permite observar el conjunto.
Os cuento 5 ideas que suelo aplicar cuando necesito estrategia:
Idea #1: hazte un lienzo
El método del lienzo de generación de modelos de negocio me ayuda a plantear o revisar un proyecto empresarial o proyecto (propio o de terceros) de forma sencilla, intuitiva y rápida. De un solo vistazo, en una hoja de papel, puedes determinar lo más importante, el ‘core’ de tu negocio.
Descarga e imprime el lienzo, anota directamente sobre el papel o pegando notas adhesivas, y empieza a hacerte preguntas difíciles:
- ¿Has encontrado algo que realmente te aporte un valor especial y único, algo que puedas decir sólo tú sobre tí mismo o sobre tu empresa? (a esto lo llaman propuesta de valor).
- ¿Hay algo o alguien que necesites tanto, que si te fallara, fastidiaría todo el negocio?.
- ¿El modelo de ingresos que he escogido es realmente viable?
- ¿Y los gastos fijos, me permitirán llegar al punto de equilibrio a tiempo?
Seguro que responder a estas preguntas (y otras muchas), analizando las relaciones entre todas las partes arroja información muy interesante. Simplemente recomendable.
Idea #2: ahora hazte otro más (a futuro)
En el caso de emprender, el lienzo es siempre a futuro, pero para quienes ya han comenzado su actividad, lo mejor es confeccionar un lienzo que describa la realidad actual y a partir de éste trabajar en otros lienzos a futuro.
En este caso hay al menos dos posibilidades:
- Estrategia proactiva: es decir, hacer lienzos para valorar diferentes alternativas (abrir un nuevo mercado, una nueva línea de negocio, cambiar procesos, vender de otra forma, etc.) y así escoger la que más nos interese.
- Estrategia reactiva: en este caso se hacen lienzos bajo supuestos externos concretos, del tipo ¿qué ocurriría si entra un competidor directo en el mercado? ó ¿cómo reaccionaremos si un nuevo producto deja el nuestro obsoleto?.
Idea #3: conoce mejor a tus clientes (como personas)
Nuestra visión de nuestra empresa o proyecto está siempre sesgada. Le tenemos cariño, la conocemos bien, y la tenemos asumida. Casi llegamos a darla por sabida cuando hablamos con otros. Este hecho, sumado a nuestras propias capacidades de comunicación, dotes comerciales, personalidad de quien tenemos enfrente, etc. hacen que el mensaje llegue a su destino alterado. Y lo peor es que a veces ni siquiera nos damos cuenta.
Solamente hay una forma de comprobarlo: preguntarle al cliente. Una herramienta que nos ayuda a obtener esta valiosa información es el mapa de empatía, que nos ayuda a comprender qué ve, oye, piensa, siente, dice y hace nuestro cliente. Fundamental para mantener los pies en el suelo.
Idea #4: hazlo sencillo y rápido… luego lo mejoras
Una de los libros de gestión que más ha impactado el mundo de los emprendedores y las startups recientemente ha sido “El método Lean Startup” de Eric Ries. En pocas palabras viene a decir “Equivócate, y hazlo rápido” (y barato añaden algunos). Se trata de ser suficientemente humilde para asumir que todas las hipótesis que hemos hecho sobre nuestra empresa, nuestros productos/servicios, nuestros clientes, etc. son básicamente erróneas.
A partir de ahí se trata de adoptar una forma de trabajar basada en esa afirmación (que no deja de ser otra hipótesis): crear un producto mínimo viable, salir a venderlo, y lo más importante, pivotar el modelo inicial hasta encontrar el negocio de verdad (no el que nosotros imaginamos que sería). Simple, pero potente.
Idea #5: afila la sierra (como diría Stephen R. Covey)
Afilar la sierra significa encontrar la forma de convertir en hábito las ideas anteriores, para evitar la “fiebre estratégica” (te da la fiebre, te dedicas a ello hasta la extenuación… y pasados un par de meses ni te acuerdas ya de lo que planteaste). Ya sabéis que un hábito es como una gota de agua que cae sin cesar. Es capaz de perforar la roca (para bien o para mal).
Adoptar una estrategia y no revisarla es parecida a montarnos en un barco que apunta a una dirección concreta sin rectificar el rumbo en ningún momento, ignorando las corrientes, vientos, avisos de tormenta, presencia de otras embarcaciones, etc. Es mejor estar atentos a lo que ocurre.
No se trata de tener previsto qué hacer si un meteorito impacta sobre la cubierta del barco, pero a lo mejor deberíamos tener previsto algo si se rasga una de las velas, e incluso revisarlas cada cierto tiempo, ¿no?.
Disclaimer
Estas ideas son válidas y útiles para mí y para otras personas de mi entorno, pero no tienen porque funcionar siempre ni a todo el mundo.
¿Qué ideas son las que funcionan en tu caso?
Julio 2012
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Traducción libre del artículo “two lists you should look at every morning” escrito por Peter Bregman (@peterbregman) en Harvard Business Review (@HarvardBiz), que podéis encontrar aquí.
La velocidad con la que la información se precipita contra nosotros es inevitable, y va a peor. Tratar de ponerse al día es contraproducente. El asesor estratégico Peter Bregman explica cómo dos simples listas pueden ayudarnos a organizar qué es importante.
Llegaba tarde a mi cita con el CEO de una compañía tecnológica y le escribía un correo desde mi iPhone cuando entré en el ascensor del edificio de su oficina. Permanecí concentrado en la pantalla mientras subía a la sexta planta. Estaba todavía tecleando con mis dedos cuando se abrieron las puertas del ascensor y salí sin levantar la vista. Entonces escuché una voz detrás de mí, “piso equivocado”. Miré hacia atrás al hombre que mantenía la puerta abierta para que volviera a entrar; era el CEO, luciendo una gran sonrisa. Había estado conmigo en el ascensor todo el tiempo. “Te pillé”, exclamó.
El mundo se mueve rápido, y cada vez más rápido. Demasiada tecnología. Demasiada información. Demasiado que comprender, sobre lo que pensar, ante lo que reaccionar. Una amiga mía entró a trabajar recientemente como responsable de formación y desarrollo en un banco de inversiones de tamaño medio. En su primer día de trabajo encendió su ordenador, uso la contraseña que le dieron y encontró 385 mensajes esperándola.
Tratamos de acelerarnos para alcanzar el ritmo de la acción que nos rodea. Trasnochamos hasta las 3 de la mañana para tratar de responder todos los emails. Usamos Twitter, Facebook y LinkedIn. Escaneamos webs para asegurarnos de que estamos al día de las últimas novedades. Y salivamos cada vez que escuchamos el sonido o la vibración que indica un nuevo mensaje.
Pero es un error. Cuanto más rápida viene la ola, más deliberadamente necesitamos navegar. De lo contrario seremos esparcidos como partículas de arena, dispersadas hacia el olvido. Nunca antes ha sido tan importante tener los pies en el suelo y saber qué es lo importante.
Nunca antes ha sido tan importante decir “No.”. No, no voy a leer ese artículo. No, no voy a leer ese email. No, no voy a responder esa llamada. No, no voy a acudir a esa reunión.
Es duro hacerlo porque quizás, solo quizás, esa información será la clave para nuestro éxito. Sin embargo, nuestro éxito gira en sentido contrario: hacia nuestra voluntad de arriesgarnos a perder parte de la información. Tratar de estar en todo es un riesgo en sí mismo. Nos agota. Acabaremos confusos, nerviosos e irritables. Acabarás por no darte cuenta del CEO que tienes al lado en el ascensor.
Un estudio sobre accidentes de automóvil del Instituto de Transporte del Virginia Tech puso cámaras en coches para ver que pasaba justo antes del accidente. Descubrieron que en el 80% de los accidentes el conductor estaba distraído durante los tres segundos anteriores al incidente. En otras palabras, se distrajeron -usaron sus teléfonos móviles, cambiaron de emisora de radio, dieron un mordisco al sandwich, leyeron mensajes de texto- y no se dieron cuenta que algo había cambiado a su alrededor. Luego se estrellaron.
El mundo está cambiando rápido y si no estamos atentos a la ‘carretera’, resistiéndonos a las distracciones, nuestras probabilidades de acabar estrellados aumentan.
Ahora es un buen momento para hacer una pausa, priorizar y enfocarnos. Haz dos listas:
Lista 1: Tu Lista de ‘Objetivos’ (la carretera) -Focus List-
¿Qué intentas conseguir? ¿Qué te hace feliz? ¿Qué es importante para tí?
Distribuye tu tiempo entre estas cosas, porque tu tiempo es un recurso escaso y no importa lo duro que puedas trabajar, no puedes hacerlo 25 horas diarias ni 8 días a la semana.
Lista 2: Tu Lista ‘a Ignorar’ (las distracciones) -Ignore List-
Para usar tu tiempo sabiamente y con éxito tendrás que hacerte las no menos importantes preguntas (que a menudo evitamos): ¿Qué intentas evitar? ¿Qué te hace infeliz? ¿Qué no es importante para tí? ¿Qué se interpone en tu camino?
Algunos ya tendréis la primera lista. Pocos tendréis la segunda. Puesto que es tan fácil distraerse, y teniendo en cuenta las distracciones que afrontamos cada día, la segunda lista es más importante que nunca. Aquellos llamados a liderar el futuro conocen las respuestas a estas cuestiones, y cada vez que algo o alguien demanda su atención se preguntan a sí mismos si eso potenciará su objetivo o lo apatará de él.
Eso significa que no deberías crear estas listas para dejarlas en un cajón. Estas dos listas son tu mapa para el día a día. Revísalas cada mañana, igual que tu calendario, y pregúntate: ¿Cuál es el plan hoy? ¿En qué emplearé mi tiempo? ¿Cómo potenciará esto mi objetivo? ¿Qué podría distraerme? Luego encuentra el valor para abrirte camino, tomar decisiones y quizás decepcionar a algunas personas.
Después de que el CEO me pillara en el ascensor, me habló sobre la reunión de la que acababa de salir. Era una reunión de todos los finalistas (él era uno de ellos) al título de ‘Emprendedor del Año’. Era una cita importante para el, y para cualquiera que aspirara al título (todos los miembros del jurado estaban presentes). Antes de entrar tomó dos decisiones concretas: 1. Concentrarse únicamente en la reunión 2. Poner su BlackBerry en silencio.
Lo que le asombró fue comprobar que era el único que no estuvo pegado a su dispositivo móvil. ¿Acaso el resto de CEOs no estaban interesados? ¿Tánto dependían sus empresas de ellos que no podían desconectar ni siquiera una hora? ¿Es inteligente transmitir cualquiera de estos dos mensajes al jurado?
Solo hubo una cosa más importante durante esa hora: la conducta de uno de los CEOs reflejó la importancia que tuvo para él esa cita. Solo uno supo en qué enfocarse, y qué ignorar. Reciba o no el título, ya ha ganado el partido.
Junio 2012
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Ayer acabé de leer este curioso libro de Borja Vilaseca, periodista y creador del Máster en Desarrollo Personal y Liderazgo de la Facultad de Economía de la Universidad de Barcelona.
A partir del cuento de “El principito” de Antoine de Saint-Exupéry este joven autor ha logrado crear lo que podríamos llamar un ejemplo de “storycoaching”, es decir, hablar sobre coaching a través de una historia. El resultado es un relato interesante y que anima al cambio.
Es una lectura sencilla e inspiradora, basada en hechos reales. Muchos de nosotros podríamos identificar a personas de nuestro entorno con los personajes del libro, cuyos comportamientos y actitudes, por desgracia, todavía abundan.
La trama gira en torno a una consultora ficticia (SAT) en donde el ambiente de trabajo no es precisamente bueno. La llegada de Pablo Príncipe como nuevo responsable de recursos humanos (o mejor, responsable de personas y valores), propiciada en parte gracias a una experiencia cercana a la muerte vivida por su director, termina por cambiar de arriba a abajo la empresa. Un cambio de paradigma completo desde el dinero hacia la felicidad.
En la parte central del libro, y narrado como si se tratara de sesiones grupales que imparte el personaje principal a los trabajadores de la consultora, se hace un repaso de los principales conceptos que pueden llevarnos en el viaje interior desde el victimismo a la responsabilidad y el protagonismo de nuestras vidas.
Como aportaciones constructivas al autor, eché de menos algo más de estructura en la forma de presentar estas sesiones con los empleados. Quizás hubiera sido interesante incluir diagramas o gráficos que ayudaran a fijar las ideas que plantea.
Por otra parte, en el texto se ‘demoniza’ el ego como algo negativo, una supra-capa que no nos deja pensar o actuar desde nuestra esencia. Leyendo esta parte me acordé de las sesiones del máster de coaching que cursé (hace ahora algo más de 2 años) en EFIC con Pedro Marcos.
Una de las dinámicas más impactantes para mí fue aquella que trataba de hacernos conscientes de que en casos de autosabotaje (como podría ser este ego del que hablar Borja Vilaseca) además de identificar aquello que nos impide mejorar y ser nosotros mismos, es importante la reconciliación.
Me explico: Funcionamos reactivamente (la mayoría de nosotros funciona el 99% del tiempo en modo ‘automático’) porque de esa forma ahorramos energía. Ser consciente de todo en cada momento puede ser agotador. Por otra parte, nuestro ego nos protege de aquello que puede hacernos daño. Es una extensión de nuestros instintos.
Pongo un ejemplo: Supongamos que alguien tiene miedo a hablar en público. Su ego le impide mostrar todo su potencial, le lleva a evitar esta situación. Sin embargo, lo hace por una buena causa: evitar que su autoestima se vea mermada por las reacciones de los demás (o de si mismo) si no actúa conforme a las ‘expectativas’. Creo que este ‘miedo’ no es en esencia negativo, aunque pueda entorpecer nuestro desarrollo, porque nos está protegiendo.
Para alcanzar la verdadera mejora es necesario comprender ese comportamiento y reconciliarnos con nosotros mismos para llegar a un ‘acuerdo’. Una negociación que dará como resultado un punto intermedio donde ganemos terreno a este miedo sin renunciar a nuestra autoestima o ponerla en peligro.
Volviendo al libro, felicidades a su autor Borja Villaseca (este era su segunda obra, y creo que ya van 3) por este trabajo, que recomiendo a todos aquellos que quieran abrir un espacio para la auto-reflexión laboral y personal.
Mayo 2012
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Modificar el ADN competitivo de una empresa es un proceso complejo pero posible, intenso pero gratificante, desafiante pero que nos posiciona, nos diferencia y nos hace mejores.
Ya dije en un post anterior que, en mi opinión, cualquiera puede innovar. Pequeños cambios en nuestros productos, servicios, procesos o gestión pueden producir mejoras que, acumuladas, nos ayudan a competir en mejores condiciones:
- Si una pequeña panadería de barrio consigue un nuevo proveedor que le surte de un producto atractivo que su competencia no conoce ni comercializa, ha encontrado una ventaja competitiva a través de la innovación en producto.
- Si esa misma panadería contrata a una persona para ofrecer a sus clientes la posibilidad de llevar el pedido a casa (incluso de forma gratuita a partir de un cierto importe de compra), estaremos innovando en el servicio que prestamos, y eso puede traernos algunos clientes nuevos o ayudarnos a fidelizar los existentes.
- Si nuestra panadería adquiere una envasadora al vacío y ofrece su producto de esta forma, para prolongar su duración, esta innovación en proceso/producto probablemente sería bien acogida por los clientes. También innova en proceso si adquiere un equipo informático con lector de código de barras y etiqueta los productos para automatizar el control de ventas y agilizar el proceso de compra.
- Si además utiliza un software específico para mejorar la gestión de su empresa y comprobar qué productos se venden más y cuáles debería promocionar, innova en su gestión.
Hay muchas más opciones, pero todos son ejemplos sencillos de pequeñas mejoras que se traducen en una posición más fuerte respecto a nuestro entorno (y más importante, respecto a nuestro ‘yo’ anterior), pero… ¿Qué hay detrás de la innovación cotidiana? ¿Qué factores desencadenan el proceso de innovación?
Cuando iniciamos un proceso de innovación, a menudo la chispa que inicia este ‘fuego’ es fortuita. Fruto de la casualidad: algo que hemos visto en nuestra última escapada de vacaciones, una idea que se nos ocurre mientras paseamos, una noticia en un periódico, etc. Sin embargo, esta forma de innovar no deja de ser ‘amateur’. ¿Qué pasaría si pudieramos controlar esto? Estaríamos ante una empresa con una gestión de la innovación estructurada, es decir, que no está a la espera de estímulos externos, sino que provoca cambios innovadores deliberadamente.
Esta empresa genera proyectos de innovación y los desarrolla. Controla el proceso, está en constante evolución, es difícil de copiar, pero… puestos a innovar, ¿cómo lo hago? Veamos algunas opciones:
- Me hago una lista con las cosas que quiero mejorar y las voy tratando una a una.
- Hago un ‘brainstorming’ conmigo mismo o con mis socios para ver qué podemos mejorar, y luego un informe maravilloso para ir trabajando en él.
- Me pongo a buscar en Google para ver qué está haciendo la competencia y escojo lo que más me guste.
Hay más opciones, pero de nuevo estamos ante métodos para aficionados. Simplemente porque existen herramientas que nos permiten analizar y detectar qué aspectos son los que más impacto (mejora) pueden causar en nuestro negocio. Estamos hablando de meta-innovación, es decir, innovar en el propio proceso de innovación. No se trata de qué innovamos, sino cómo gestionamos el proceso. Ser también mejores que nuestra competencia en la tarea de innovar.
Si conseguimos implantar herramientas y técnicas que ayuden a ‘profesionalizar’ nuestro proceso innovador, entonces podremos decir que estaremos modificando el ADN competitivo de nuestra empresa. Es cuestión de técnicas, pero sobre todo de hábitos. Menciono dos herramientas que trataré más adelante en el blog:
- El método del lienzo para la generación de modelos de negocio: Se trata de una herramienta de prototipado rápido de negocios incluida en el libro “Generación de modelos de negocio” de Alex Osterwalder con el que se nos invita a preguntarnos cosas como: ¿Qué ofrecemos a nuestro clientes? ¿Quiénes son? ¿Cómo nos relacionamos con ellos? ¿Cómo nos conocen y cómo les hacemos llegar ese valor? ¿Qué necesitamos para entregarlo? ¿Quién nos puede ayudar a hacerlo? Y sobre todo… ¿Por qué están pagando tus clientes (si lo hacen)? Muchas empresas, ya sean multinacionales o pequeñas startups usan esta herramienta a diario, mantienen su modelo de negocio colgado en la pared de la sala de reuniones para tenerlo presente, jugar con él, plantear cómo afectarían a su empresa posibles cambios en el entorno, escenarios futuros fruto de proyectos de innovación por desarrollar, etc. Han interiorizado una nueva forma de innovar, estructurada, ágil, compartida. Su ADN ha cambiado. Son más competitivos.
- El método Lean Startup: El lema en este caso es “equivócate, y hazlo rápido” (algunos añaden “y barato”). Se hizo popular de la mano del libro “El método Lean Startup” de Eric Ries. Define una startup como una organización temporal cuya misión es encontrar un “negocio”. Su objetivo será crear un MVP (Producto Mínimo Viable) y contrastarlo con clientes antes de avanzar en el desarrollo. Si gusta, persistir, y si no pivotar (reformular la hipótesis de partida hasta dar con ‘la tecla’). Es un método inicialmente diseñado para startups tecnológicas, pero que es perfectamente aplicable en muchos otros casos. Y de nuevo estamos ante un cambio en el ADN competitivo de la empresa, porque implantamos en nuestra organización una nueva forma de afrontar el cambio, estructurada, ágil y sistemática.
Ambas son herramientas muy interesantes que merecen más atención, aunque resulta fácil encontrar información al respecto.
¿Innovar o no innovar? Esa no es la cuestión. ¡La cuestión es cómo!

El otro día estaba cenando en casa cuando mi hijo pequeño, al que le encanta el broccoli, me dice: “Papá, me gustan los broccoli porque son como árboles pequeñitos”. Una frase de lo más inocente, pero yo estaba pensando en ese momento en creación de empresas y al mezclar ambos conceptos (cosas del pensamiento lateral) se me ocurrió que podría relacionar ambas cosas en un post.
Cuando hablamos de creación de empresas, los emprendedores normalmente desarrollan sus proyectos a partir de la nada: sin mucha experiencia empresarial, sin recursos económicos, etc. Es un ambiente hostíl, parecido al que encuentra una semilla. De alguna forma asociamos el comienzo de una empresa a una semilla que germina, y también se podría extrapolar las condiciones para su buen desarrollo en el mundo empresarial:
- El suelo, que debe ser rico en nutrientes y equilibrado sería el tejido económico de su entorno.
- El agua, que hace posible la vida, serían los recursos financieros.
- El sol, que sirve como referencia en el cielo y es fuente de energía, podría ser la misión, visión y valores del proyecto, el compromiso del equipo, su pasión por el proyecto.
- El aire, también fundamental para cualquier ser vivo podríamos relacionarlo con aspectos fiscales, administrativos y burocráticos, por aquello de que pueden llegar a “asfixiar” un proyecto.
Otro día podemos ver, si queréis, cada uno de estos factores en detalle, porque seguro que podemos encontrar ideas interesantes para analizar la situación actual.
La pregunta es: si normalmente asociamos la creación de empresas a la germinación de una semilla, ¿qué traducción tendrían en el mundo de las empresas otras formas de reproducción vegetal?.
Aunque mis únicos conocimientos de reproducción vegetal datan de mi época escolar (de eso hace ya un tiempo), mirando en mi bola de cristal (Google) y sin ánimo de ser académico, encontré estas otras formas:
- Por estaca: la estaca es una rama pequeña con unos nudos y yemas, después que se separa de la planta y se siembra en la tierra, inmediatamente, le salen unas raíces que se desarrollan rápidamente y se convierten en una nueva planta. Esta reproducción se da en la yuca, el rosal y la caña de azúcar.
Sería como si una división o línea de negocio de la empresa matriz con potencial de ‘enraizar rápidamente’ (comercializar a corto plazo sus propios productos y servicios) iniciara su camino de manera autónoma, manteniendo unos principios, valores, estilos de trabajo, etc. similares a los de la empresa matriz (el mismo tipo de planta).
- Por acodo: consiste en doblar una rama de una planta, enterrarla y cuando tenga raíces, separarla de la planta madre. La acodadura se diferencia de la estaca, en que la formación de las raíces ocurre antes y no después de la separación. Como ejemplo esta la mora.
Si las condiciones específicas no permiten una autonomía tan rápida, en este caso el acodo se asemejaría a una empresa que sigue prestando recursos a esa división o línea de negocio hasta que pueda ‘enraizar’ (introducirse en el mercado), y entonces la libera para que funcione de forma autónoma.
- Por injerto: consiste en introducir un fragmento de tallo a otra planta, ambas de la misma especie o género, pero generalmente de una variedad diferente. Esto es posible debido a que las plantas pueden soldarse cuando están en íntimo contacto.
En este caso la empresa matriz prestaría apoyo a una startup o empresa de cierto potencial, cuya actividad sea cercana o complementaria a la propia, para ofrecerle sus recursos y ayudarla a crecer para obtener una variedad de fruta (productos, servicios) diferente.
Por mencionar otras casos interesantes, podríamos citar aquellas plantas que nacen en laboratorio y no crecen en el suelo real, sino en sustratos líquidos especialmente abonados en base a productos químicos (algunas spin-offs universitarias) o pequeños brotes que nacen al pie de árboles más grandes, y que a veces se desarrollan (intraemprendedores) pero otras son podados como simples varetas o mala hierba (de nuevo intraemprendedores).
También podemos aplicar a empresas la técnica del bonsai, es decir, empresarios o gestores que mantienen sus empresas pequeñas pero muy cuidadas y controladas, con aspecto de empresas más grandes.
En cualquier caso, me gustaría lanzar un mensaje positivo para el futuro: abramos nuestras empresas a nuevas técnicas de ‘jardinería’ porque al fin y al cabo se trata precisamente de esto, de tener un bonito jardín del que todos podamos disfrutar.
¿Alguna técnica más que queráis compartir?

Este post está dedicado, como prometí, a @AdrianTroncosoR y @laugmg por su apoyo a este blog. No soy @CarlosBravo (si dieran el Iron Man de los bloggers españoles se lo llevaba este año fijo) y necesito mucho ánimo para habituarme y parecer un blogger decente. ¡Gracias a los dos!
Digan lo que digan, cualquiera puede innovar.
El otro día estaba releyendo el libro “¿Quién se ha llevado mi queso?”, en el que aparecen ratones… y de unos ratones a otro, acabe llegando hasta nuestro amigo Remy, el protagonista de la película de Disney “Ratatouille”. Que un ratón aprenda a cocinar no es corriente, pero el lema del chef August Gusteau era muy claro:
“Cualquiera puede cocinar”.
Igual que pasaba en la película con el mundo de la cocina, la innovación a veces puede parecernos un mundo cerrado y caro, exclusivo de grandes empresas, y repleto de batas blancas y tubos de ensayo, pero no debería ser así.
Definir INNOVACIÓN será una osadía que no cometeré, y además pienso que es un ‘palabro’ de moda del que se abusa sin miramientos. Si diré que:
“Todos podemos realizar alguna mejora, en algún sentido, que sea beneficiosa para nuestra actividad, producto, servicio o marca. Para mí eso también es innovar”.
Tampoco pondré ejemplos concretos, porque la misma cosa puede ser innovadora para unos pero no para otros: si soy un electricista freelance y me hago unas tarjetas de visita en MOO probablemente habré innovado bastante (y no solo respecto a las que tengo ahora, sino con respecto a mi competencia); si soy diseñador no tanto.
Lo cierto es que la innovación nos permite competir, encontrar nuevas formas de negocio, ser mejores, acercarnos a nuestros clientes (a nuestra comunidad) y entre otras cosas, avanzar.
No hacen falta grandes presupuestos, sofisticados medios técnicos ni elaborados estudios. Para el 99% de las empresas de este país (las PYMES), basta con pararse a pensar, escoger aquello que nos puede hacer un poquito mejores, y dedicar a ello un mínimo esfuerzo. Luego volver a empezar.
Tenemos que dejar de pensar en la innovación como algo complicado y al alcance de unos pocos; dejar de culpar a los gobiernos, los bancos, los mercados y a la ‘cosa’ (aunque tengan la culpa, no podemos hacer gran cosa); dejar de infligirnos ‘autoprofecías’ que nos ponen piedras en el camino… hagamos un pequeño cambio cada día, sin más, simplemente porque:
Cualquiera puede innovar…
¿O no?

Esta pequeña historia me la contó @AdrianTroncosoR (buen amigo y autor del blog laventadesdelastrincheras.com) hace un tiempo, y en más de una ocasión la he empleado en charlas y debates para transmitir mediante ‘storytelling’ (es decir, a través de una historia) que las autoprofecías que manejamos son en parte responsables, y por tanto nosotros mismos, de situaciones no deseadas. Me sirve para enviar un mensaje potente: “¿Cuál es el mejor momento para innovar?”.
Vamos a ello,
En la cuneta de una carretera secundaria cualquiera, un hombre había puesto un ‘tenderete’ en el que vendía las naranjas que recogía de su huerto (o del de otros, vaya usted a saber…). Todos hemos visto alguna vez uno de estos puestos a pie de carretera.
No son nada sofisticados, la inversión es mínima, pero esta actividad les reporta algunos ingresos.
Después de años de duro trabajo bajo el sol y la lluvia, consigue ahorrar suficiente para pagar a su hijo estudios universitarios y así ofrecerle lo que cualquier padre querría para su vástago: un futuro mejor. El chaval se decanta por la economía.
El vendedor de naranjas recibe eventualmente información de sus clientes acerca de la construcción de una nueva autovía, por donde pronto circularán muchos vehículos, y que además mermará el tráfico en las vías secundarias de la zona. Es natural, es el progreso.
Otros clientes le dan de vez en cuando consejos acerca de su negocio: que si estaría bien que vendiera tomates, que son muy buenos en la zona; que si por qué no vende zumo de naranja también, y así facilita la vida a los clientes, etc.
Un buen día, con todas estas ideas rondando en su cabeza, le pregunta a su hijo (ya licenciado):
- ¿Crees que debería dar un cambio al negocio e invertir lo poco que me queda en construir un nuevo puesto más amplio, bonito y surtido en la autovía que pronto entrará en funcionamiento?
Su hijo le contesta:
- Padre, tal y como está la ‘cosa’ es bastante arriesgado lo que planteas. Yo de tí esperaría a ver como se desarrolla todo y si la situación mejora, con más recursos, ya habrá tiempo de ponerse al día. Ten en cuenta que cada vez se vende menos.
Y así, el vendedor de naranjas finalmente desechó esas ideas por inciertas y arriesgadas. Al fin y al cabo era más fácil seguir la rutina diaria y esperar tiempos mejores. Todo pasa, todo queda.
Y el tiempo pasó, y cada vez más coches pasaban por la autovía, y cada vez menos por la carretera donde nuestro protagonista tenía su ‘pan’…
Con el negocio a la baja y cada vez más desmotivado, el padre habló de nuevo con su hijo, para agradecerle su consejo:
- Gracias hijo mío. Tenías razón… cada vez se vende menos.
Yo no haré comentarios. Os lo dejo a vosotros. :)

La definición de puesto de trabajo está cambiando: la mayoría de las actividades empresariales/laborales más demandadas no existían hace diez años, la marca personal es cada vez más importante profesionalmente hablando, las redes sociales están cambiando las reglas del juego, la crisis económica está cribando empresas y trabajadores, y poniendo a prueba los mecanismos de la administración pública.
Muchos empresarios no pueden afrontar, por falta de músculo financiero, la contratación indefinida de empleados. A pesar de las reformas, muchos siguen teniendo la sensación de que no será fácil volver a estados anteriores. Un entorno cada vez más exigente y competitivo demanda estructuras empresariales más flexibles y profesionales proactivos, experimentados y que compartan el riesgo en cada proyecto. Adiós para siempre al puesto de trabajo escribió hace unos meses @jmbolivar.
Los trabajadores por cuenta ajena, esos ‘privilegiados’ que todavía pueden llegar a una sucursal bancaria a domiciliar su nómina para conseguir una tostadora o un ‘plasma’ de 32 pulgadas, cada vez son menos… y muchos tienen la sensación de que huele cada vez más ‘a quemado’ (¡en todos los sentidos!). La mayoría no hace nada por aumentar su valor como profesional, de forma que su empleabilidad va cayendo y la dependencia mútua con la empresa que lo contrató degenera en un escenario de ‘matrimonio de conveniencia’ donde cada vez hay menos amor, pero donde se mantienen las formas por aquello de ¿cuánto me va a costar despedir a este empleado? o bién ¿dónde voy yo ahora si me despiden?. Ese es, en mi opinión, el verdadero freno del mercado laboral actual.
Y aún mas desfavorable es la situación para los que, con poca o nula experiencia, después de años de esfuerzo para conseguir una titulación, incluso el máster y demás adornos curriculares, se encuentran que las empresas no pueden permitirse gente tan formada, pero tan alejada del ‘mundo real’.
La empleabilidad es el gran reto de este país actualmente, pero no hablo de la dificultad de encontrar un trabajo, sino del reto de adaptarse a las condiciones del mercado laboral actual (y futuro) y hablar su lenguaje. El reto no es conseguir emplear a millones de personas, sino conseguir que esas personas tengan valor dentro del entorno económico y empresarial actual. Alfonso Alcántara @yoriento cita 22 ideas para buscar empleo 2.0 en su blog.
Los conceptos clave para ganar empleabilidad son la especialización/diferenciación, las relaciones personales/profesionales, la estrategia personal y gestión de tu reputación y marca personal, la proactividad y un buen modelo de negocio, contrastado y validado por tus ‘clientes’.
Podemos iniciar la autoreflexión acerca de nuestra empleabilidad con unas cuantas preguntas:
1. ¿Cuándo fue la última vez que te formaste? ¿Escogiste esa formación simplemente porque te gustaba o responde a algún plan predefinido?
2. ¿La última vez que hiciste un nuevo contacto profesional? ¿Te has limitado a tomar cervezas con él/ella o habéis puesto algo en marcha?
3. ¿La última vez que pensaste en tu carrera profesional y tu especialidad concreta? ¿Sabes qué te hace diferente del resto de los que trabajan en algo similar?
4. ¿La última vez que usaste redes sociales para promocionarte tú, o algún producto o servicio tuyo?
5. ¿Estás haciendo algo para que tu empresa sea mejor, para afrontar la crisis, para que sea un poco más competitiva? ¿Está eso reñido con tu valor como profesional?
6. ¿Eres proactivo y propones cosas, o te limitas a esperar que te lleguen los ‘marrones’? ¿Está tu empresa preparada para potenciar este tipo de perfiles?
7. ¿Te limitas a criticar al jefe o tienes lo que hay que tener para ir a hablar con él de lo que piensas? (constructivamente, se entiende) ¿Se premian en tu empresa esos comportamientos?
En definitiva… ¿Eres un zombie laboral?
Abril 2012
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A menudo las empresas enfocan sus esfuerzos de comunicación en crear sofisticadas campañas de marketing online y offline para captar clientes, pero lo que ocurre con ellos una vez ‘captados’ es otra historia.
El lenguaje no verbal en la empresa es aquella comunicación involuntaria que se establece con el cliente a través de los distintos canales: web, redes sociales, correo electrónico, en la oficina, el comercio, etc. Forma parte de la experiencia de cliente que, queramos o no, ofrecemos a las personas que interactúan con nosotros.
1) ¿La persona que atiende las llamadas está preparada para ofrecer a quien llama las respuestas oportunas y de la manera adecuada?
2) ¿Cuánto tiempo tardamos en devolver esas llamadas o responder mensajes de correo electrónico?
3) ¿La persona o personas que gestionan nuestra presencia en redes sociales son capaces de sacar partido a la interacción con los clientes actuales o potenciales?
4) ¿A qué huele cuando entras en tu oficina o comercio? (momentazo Evax!!)
5) ¿Qué aspecto tiene tu oficina o comercio exteriormente? ¿Qué está diciendo de tu negocio? (la imagen que encabeza el post puede servirnos de ejemplo para ilustrar que a veces se envían mensajes negativos involuntariamente)
6) ¿Qué es lo primero que encuentra la gente al entrar? ¿Dice algo significativo acerca de tu producto, servicio o marca? ¿Cúal es la indumentaria que llevan los empleados? ¿Y la tuya cuando recibes/te entrevistas con clientes?
Nota: Las preguntas de los puntos 5 y 6 son también aplicables a nuestra ‘casa online’, es decir, nuestra web.
7) ¿Cómo suena? Y no se trata sólamente de poner música ambiental, sino de cuidar cosas como las conversaciones entre las personas que allí trabajan, eventuales discrepancias, etc.
8) ¿Cómo son los dossiers, ofertas, catálogos, emails y demás material impreso o electrónico? Sí, ese que a menudo es la primera impresión que tus ‘leads’ se llevan de tí.
9) ¿Y las tarjetas de visita? ¿Están diciendo ‘me acaban de imprimir en una impresora de 50 euros’, ‘mi dueño/a es un/a hortera’, ó ‘estas arrugas son de ir apretada en la cartera’?
10) Incluso más allá de nuestro control directo: ¿Qué va diciendo la gente de nuestros productos y/o servicios? ¿Cuál es nuestra reputación on y off? ¿Tenemos valores que nos caracterizen? ¿Sabemos si nuestros clientes actuales o potenciales los perciben?
Probablemente se queden bastantes ‘en el tintero’, pero creo que con esta colección podemos iniciar una reflexión sobre la comunicación no verbal en nuestra empresa, cómo nos afecta y cuánto nos está costando (en dinero) seguir como hasta ahora. En un próximo post hablaremos de herramientas para evaluar y mejorar esta comunicación.
¿Conoces alguna…?

Está bien, lo acepto: todos los que me habéis comentado que mi blog deja mucho que desear estáis en lo cierto.
Hasta ahora, salvo raras excepciones, me he limitado a recoger directamente lo que otros han escrito, incluso a veces traducirlo del Inglés. A eso ahora le llaman “curación de contenidos”, ¿no?. Últimamente incluso había perdido la costumbre.
El motivo es: me pueden las ganas de aprender, la curiosidad. Con media hora libre tengo que elegir entre escribir algo o leer los posts que tengo atrasados de gente como vosotros o José Miguel Bolivar, Javier Megías, Carlos Bravo, Frank Scipion, Borja Prieto, Andrés Pérez Ortega, Gonzalo Álvarez Marañón o Genis Roca entre otros. Siempre acabo leyendo.
¿Y por qué me decido a escribir? Sobre todo por lo que estoy dejando de compartir. Creo que puede ser interesante para alguien, en algun lugar… en algún momento.
Gracias Adrián, Alfonso y Juan Antonio por animarme a comenzar con esta nueva etapa. Tomad este post como una declaración de intenciones.
Sé que no es serio tomarme la libertad de ‘daros caña’ para que escribáis un libro, siendo blogueros de referencia, cuando yo ni siquiera escribo regularmente.
Hablaré de emprendedores y pymes, intraemprendedores, tecnología, comunicación, coaching, lean startup y modelos de negocio, business model you, marketing online, redes sociales, innovación, creatividad, productividad, marca personal, cultura de empresa y cooperación empresarial, inversión, financiación y business angels, herramientas, estrategias, ideas... De lo que me gusta.
Dadme sólamente el beneficio de la duda por unos días, el tiempo que tardará en cargar mi ‘nuevo sistema operativo’, en poner en orden las ideas y generar los primeros contenidos.
Hasta entonces, “loading, please wait…”
Diciembre 2011
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“Siempre ha sido así”
La única norma es la impermanencia.
Es muy fácil creer que el mundo en que vivimos siempre ha sido así.
Su grupo étnico ha tenido siempre una posición similar.
La tecnología siempre ha permitido ciertos tipos de interacciones y mejora continuamente.
Los inmuebles siempre suben de una década a la siguiente. (Hasta que dejaron de hacerlo).
Un trabajo siempre ha sido la forma habitual de ganarse la vida.
Su religión siempre se ha practicado de la misma forma en que usted la practica.
Las personas en puestos de responsabilidad e influencia siempre han estudiado en las mejores universidades.
La información siempre ha estado ampliamente disponible.
Tan pronto aceptes que casi todo en nuestro mundo tiene sólo unas pocas generaciones de antigüedad, más fácil aceptar el hecho de que las suposiciones que hacemos sobre el futuro son casi siempre erróneas, y que el estrés que nos produce el cambio es completamente inútil. “
Seth Godin (artículo original)
Noviembre 2011
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El concepto original de puesto de trabajo tiene su origen en el taylorismo, método de organización del trabajo que cumplirá un siglo en pocas semanas.
El significado inicial con el que se acuñó este término pierde, en el contexto actual de la economía del conocimiento, buena parte de su razón de ser y obliga, al igual que sucede con el resto de la jerga del management tradicional, a una profunda revisión del mismo.
El puesto de trabajo es un elemento fundamental del modelo de organización burocrático, ya que es el resultado de aplicar los principios de la división del trabajo.
En sus orígenes, el puesto de trabajo era la estructura básica idónea alrededor de la cual desarrollar una estructura organizativa más amplia. Los puestos de trabajo se podían agrupar cómoda y fácilmente utilizando diversos criterios y con diversos fines.
Así, por ejemplo, los puestos de trabajo se podían analizar y comparar si se agrupaban según la función que desempeñaban en la organización: Finanzas, Ventas, Soporte, Recursos Humanos… También se podía hacer un ejercicio similar agrupándolos en familias: Directivos, Técnicos, Administrativos…
Todas estas formas de agrupar puestos de trabajo permitían, entre otras cosas, realizar tareas relativamente complejas de forma simple y masiva, como por ejemplo, definir competencias o requisitos técnicos o de experiencia para cada grupo de puestos de trabajo.
También servían para poder llevar a cabo valoraciones de puestos, es decir, asignar a cada puesto de trabajo una banda salarial en función de lo que, siempre teóricamente, vale en el mercado.
Y además servían para poder identificar perfiles, es decir, el contenido teórico ideal de un puesto de trabajo determinado.
De forma indirecta, estas agrupaciones de puestos de trabajo servían además para gestionar el rendimiento, identificar necesidades formativas y motivar y retener a los profesionales, con la promesa de disfrutar de una larga y próspera carrera profesional en la organización.
Pero todo esto parte de la premisa de que el puesto de trabajo es algo relativamente permanente y estable. Se entiende como un contenedor de capacidades, habilidades y experiencias en cantidades concretas y determinadas para abordar idóneamente una serie de tareas predefinidas…
(pulsa el título del post para acceder a la información completa en www.optimainfinito.com)
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Marketing para Freelance: empezamos por los fundamentos
Muchos de mis amigos freelancers no tienen una presencia web básica. Pero ni siquiera una página en Internet, ni un sitio donde simplemente puedan haber colgado un currículum, un listado de clientes y un listado de los proyectos que hayan realizado para estos clientes.
Si sólo por unos segundos se pusieran en la piel del cliente que desea contratarlos, y tú les dices que no tienes ninguna página de Internet, pues te aseguro que te darías cuenta de que es un mal comienzo.
Ocurre que a este cliente que está estudiando la posibilidad de tener un profesional que le ayude con alguno de sus proyectos, tú de alguna manera le tienes que facilitar la toma de decisión. Entonces el hecho de que ni siquiera tengas una página en la que diga quién eres, qué tipo de formación tienes, desde hace cuánto tiempo que trabajas como freelancer, qué tipo de proyectos haces para tus clientes, quiénes son estos clientes, y qué piensan de ti estos clientes (testimonios) pues no le estarás ayudando demasiado a tomar esta decisión. ¿Correcto?
Imagina que al mismo tiempo que recibe tu propuesta para su proyecto, también le llega la de otro freelancer que sí tiene una web con la información mencionada antes, de seguro será visto como un valor muy grande para la persona que tiene que tomar la decisión. Porque a todos nos gusta estar bien seguros del tipo de servicio que vamos a contratar y con quien vamos a trabajar. Básico ¿verdad?
Pues me parece muy triste decirlo, pero quitando a la mayoría de los Freelances que trabajan en diseño (web o gráfico) e ilustración, el 80% de los otros freelances no tienen un portafolio profesional que venda sus habilidades correctamente.
Así que una presencia básica bien hecha deberia ser el primer paso a seguir en plan de marketing para freelance…
(pulsa el título del post para acceder a la información completa en ingresosalcuadrado.com)
Octubre 2011
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Creo que como todo, utilizar Facebook para pequeños negocios significa tener una estrategia de contenido ya definida. El 1er paso para un negocio es montar una Fan page (una página de fans), porque éste es el tipo de página que recomienda Facebook para negocios.
Entonces, por un lado vas a tener tu perfil para la gestión privada de tus contactos, pero para todo lo que es tu negocio, el paso correcto es montar una Fan page. Hacerlo es muy fácil: puedes visitar directamente en Facebook Pages y ahí puedes dar de alta una Fan page.
Tendrás que diseñar dos imágenes, primero la que aparece en la columna de la izquierda de tu muro. Esta imagen debe tener un ancho máximo de 180 pixeles, puede tener la altura que quieras.
Mi recomendación es que pongas una foto tuya y expliques cómo contactar contigo en tu blog o en otros sitios donde puedas estar presente.
Una landing page como puerta de entrada, para la primera interacciónCuando la gente llega un muro en el que hay muchos comentarios, muchos contenidos, se encuentra un poco perdida y no sabe muy bien qué tiene que hacer.
Entonces, en vez de hacer llegar directamente al muro las vistas nuevas – la gente que aún no es fan tuya – también puedes crear una Landing page y marcarla como página por defecto…
(pulsa el título del post para acceder al artículo completo en ingresosalcuadrado.com)
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¿Cúal es el secreto de Mercadona? Para algunos, es un modelo empresarial de éxito, que está creciendo en medio de la crisis gracias a que venden barato y a que opera en el sector de la alimentación, en el que un mínimo de consumo está bastante asegurado (tenemos que comer todos los días), aunque se modifique el tipo de producto…
Pero si se analizan las máximas que ha ido pronunciando su presidente y máximo propietario, Juan Roig, en los últimos años, descubrimos que este empresario ha estado desarrollando una filosofía, en parte empresarial, en parte política y en parte social. Se prodiga poco en discursos y actos públicos, pero cuando se anuncia su presencia se desencadena una gran expectación. ¿Con qué va a salir esta vez? Y es que sus sentencias agoreras de los primeros años de la crisis empezaron viendo como fruto de la exageración, pero el desarrollo de los acontecimientos está haciendo que cada vez se le escuche con más atención.
La tónica de sus intervenciones recuerda a veces la de un teórico o gurú, de los que luego es imposible saber si sus teorías o sus predicciones fueron o no acertadas, porque no había dónde aplicarlas. Pero en su caso, se aplica el cuento en su empresa de supermercados. A veces acertó y otras se equivocó, pero las teorías no se las va inventando. Según ha explicado en alguna ocasión, en Mercadona existe un cuerpo teórico, un conjunto de ideas que un equipo de personas va elaborando, y que se basan en un conjunto de “verdades universales” y de “paradigmas”, que después son la base de las cosas que su presidente declara en sus intervenciones públicas.
Desde la base del “ganar-ganar”, la máxima heredada de Wal Mart que marcó su discurso durante años, a la “cultura del esfuerzo”, una frase que centra la política de toda la empresa y que, incluso, luce en la camiseta su equipo de baloncesto, el Valencia Basket…
(pulsa el título del post para acceder a la información completa en www.expansión.com) via @ricardonandwani
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Existen 3 formas distintas de calcular un tarifa de Freelance, 3 estrategias muy distintas. Una se basa de los precios medios en un sector, la otra en los costes de tu estilo de vida, y la tercera en lo que pueden pagar tus cliente.
¿Cómo calcular mi tarifa de Freelance?
En función del mercado
La primera forma de establecer tu tarifa de freelance lo que será tu tarifa es basarte un poco en los que son las prácticas normales y los promedios de tarifas en tu industria.
En función de su experiencia, en España un desarrollador PHP va a fracturar entre 30 y 50 euros. De la misma forma, un servicio de maquetación en WordPress te va a costar entre 15 y 30 euros.
De este modo, una forma segura de establecer tu tarifa es empezar con la tarifa media del mercado en función de tu experiencia. Vas fijando una tarifa y ojala te empiecen a contratar, lo cual será una buena forma de validar que el mercado está conforme con la tarifa que has puesto.
De cualquier manera, si trabajas de esta forma al momento de establecer tu tarifa diaria, siempre te quedará la duda de saber si podrías haber facturado algo más…
(pulsa el título del post para acceder al artículo completo en www.ingresosalcuadrado.com)
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Este viernes 21 de Octubre, a partir de ahora fiesta de guardar para la Sevilla 2.0, espero tener la oportunidad de disfrutar de algo más que Social Media.
Me explico:
Espero disfrutar viendo como se materializa, en forma de evento, el espíritu que compartimos. Ese que envuelve desde hace meses cada evento 2.0 en esta ciudad: Iniciadores, Mondays, Tapas & Tweets, First Tuesday, etc. El mismo que hace que cada momento merezca la pena en compañía de esta gente.
Espero disfrutar sabiendo juntas por un día a muchas de las mentes más brillantes y de los corazones más fuertes que la Sevilla emprendedora nos ofrece. Titanes a los que admiro porque cada día demuestran que la pasión y el talento son los activos más valiosos en cualquier empresa.
Espero disfrutar de esa invitación a compartir y participar, a conocerse y conocer, a abrirse al futuro y mostrar su esencia que los expertos locales del medio social en Internet han hecho a las empresas sevillanas de la cultura, el turismo, etc. Una invitación a regalarse mutuamente conocimientos, experiencias, penas, alegrías e ilusiones.
También espero disfrutar cada minuto, de cada rincón, en el Monasterio de San Clemente. Un lugar que atesora mucha historia, mucha Sevilla, mucha Cultura… personas y personajes en su momento muy ajenos al trasiego de tecnología que inundará cada estancia el viernes. Espero poder contemplar esa rara magia insuperable que surge de mezclar en secreta alquimia un pasado orgulloso, un presente sólido y un futuro por conquistar.
En definitiva, disfrutaré sintiéndome arte y parte de esta sincera ofrenda que un grupo de valientes entregan con esfuerzo y mucha dedicación, bien arropados por todos aquellos que caímos en brazos de esta idea desde el principio.
Simplemente para dar fe de que #SevillaSeMueve.
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La estructura organizativa de la mayoría de las empresas no difiere gran cosa de la de cualquier otra gran organización, como podría ser un hospital, un colegio, un ministerio o un ejército. Todas ellas tienen en común ser organizaciones burocráticas, es decir, se caracterizan, entre otros aspectos, por la existencia de procedimientos, una división de responsabilidades, la especialización del trabajo y la existencia de una jerarquía.
Las burocracias son estructuras que, al menos teóricamente, buscan maximizar la eficiencia organizativa, intentando optimizar el proceso de transmisión y ejecución de órdenes o instrucciones. Son estructuras que pueden funcionar relativamente bien en entornos en los que la naturaleza del trabajo es evidente, es decir, dónde el trabajo está previamente definido, o es definido por la cúpula de la jerarquía, y simplemente hay que hacerlo de acuerdo a unos procedimientos preestablecidos.
En el caso específico de la empresa, las burocracias corporativas son las que han permitido el desarrollo económico y social que ha tenido lugar desde la Revolución Industrial hasta nuestros días.
Pero el escenario ha cambiado. En las sociedades occidentales, la mayor parte del trabajo evidente ha sido automatizado o externalizado a otros países donde la mano de obra es más barata. La naturaleza del trabajo ha cambiado y ahora el valor no procede tanto del hacer como del pensar.
Porque en el trabajo del conocimiento buena parte de la generación de valor procede, precisamente, de pensar, de decidir qué hacer. El valor se genera tomando decisiones ante alternativas existentes o inspirando o creando esas alternativas; se genera igualmente innovando en productos o servicios o en sus modelos de negocio o en sus procesos… Y también innovando en la forma de gestionar todo lo anterior.
Decidir, inspirar, crear, innovar… El modelo de organización burocrático no sólo es incapaz de crear los espacios necesarios para que estas acciones tengan lugar con fluidez, sino que los destruye.
Como acertadamente dice Alfons Cornellá, el principal reto al que se enfrentan las organizaciones actuales es pasar a ser organizaciones que innovan con individuos productivos. Esto implica que la responsabilidad sobre la productividad y la innovación debe trasladarse de la organización al individuo, algo que resulta imposible en un contexto burocrático en el que la libertad y responsabilidad individuales están tan limitadas.
Motivos por los que dejar atrás el modelo militar de empresa y sustituirlo por otro modelo adaptado a la empresa que necesitamos en el mundo actual hay muchos, pero algunos de los más evidentes para mí son los siguientes:…
(pulsa el título del post para acceder a la información completa en optimainfinito.com)